
La rinosinusitis aguda recurrente (RSAR) se sobrediagnostica con frecuencia. El paso clave es confirmar que cada episodio fue realmente bacteriano y que existe una curación completa entre crisis.
Para hablar de RSAR debemos documentar 4 o más episodios al año de sinusitis bacteriana, con una resolución completa de los síntomas entre ellos. Si la clínica persiste más de 90 días, estaríamos ante una rinosinusitis crónica. Para confirmar que el origen es bacteriano (y no un simple catarro viral encadenado, que representa más del 90 % de los casos), debemos apoyarnos en tres pilares clínicos: la regla de los 10 días (síntomas que no mejoran), el doble empeoramiento (recaída tras una mejoría inicial) o un inicio grave (fiebre >38,5 °C y rinorrea purulenta durante tres días, un criterio especialmente útil en pediatría).
Las pruebas de imagen como la TC no se recomiendan de rutina, reservándose para sospecha de complicaciones o fracaso terapéutico.
Padecer RSAR rara vez es simple mala suerte; exige buscar una causa subyacente. Se deben investigar factores anatómicos (desviación septal en adultos, hipertrofia adenoidea en niños), alteraciones del aclaramiento mucociliar (el tabaquismo activo o pasivo es el factor modificable más importante), rinitis alérgica y posibles inmunodeficiencias (como el déficit de IgA).
A nivel microbiológico, los patógenos principales son S. pneumoniae y H. influenzae, sumándose M. catarrhalis con gran relevancia en la edad pediátrica.
En adultos con sinusitis no complicada, un masivo estudio de JAMA (2026) demostró que la amoxicilina en monoterapia tiene una tasa de fracaso (3,1 %) idéntica a la amoxicilina-clavulánico (3,0 %), pero evitando el exceso de infecciones secundarias (candidiasis, C. difficile) asociado al clavulánico.
Sin embargo, en niños la estrategia cambia. Debido al éxito de las vacunas conjugadas antineumocócicas y a la alta prevalencia de H. influenzae y M. catarrhalis productores de betalactamasas, el tratamiento empírico de elección en pediatría suele ser la amoxicilina-clavulánico. Las dosis altas de amoxicilina (90 mg/kg/día) se deben reservar para cuadros graves, asistencia a guarderías o uso reciente de antibióticos.
Como base del tratamiento coadyuvante, los corticoides nasales tópicos y los lavados salinos siguen siendo fundamentales para reducir la inflamación y favorecer el drenaje.
Por primera vez, un ensayo aleatorizado (JAMA Otolaryngology, 2026) respalda la cirugía endoscópica nasosinusal en adultos con RSAR que no responden al manejo conservador, demostrando una mejora significativa en la calidad de vida a los 6 meses.
En el paciente pediátrico, el abordaje es menos invasivo: la adenoidectomía es el primer escalón quirúrgico de elección, ya que elimina tanto la obstrucción mecánica como el reservorio de biopelículas bacterianas (biofilms). La cirugía endoscópica en niños se reserva solo para casos muy seleccionados que fracasan a la adenoidectomía.
Las complicaciones son más rápidas y frecuentes en niños, siendo la celulitis orbitaria y preseptal la gran amenaza por la extensión de la infección a través de la lámina papirácea. Signos de alarma como edema palpebral, proptosis, limitación de la motilidad ocular o alteración visual exigen derivación urgente a urgencias, TC con contraste y antibioterapia intravenosa.