
Los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) fueron de los primeros antidepresivos y hoy ocupan un lugar discreto en las guías. A veces se les llama “ansiolíticos IMAO”, pero es una etiqueta imprecisa: son antidepresivos, y su uso en cuadros de ansiedad es siempre secundario y fuera de ficha técnica.
Tranilcipromina es un IMAO irreversible y no selectivo. En España se comercializa como Tranilcipromina Aristo y se reserva para el trastorno depresivo mayor en adultos cuando otros antidepresivos no han funcionado o no pueden utilizarse.
Moclobemida es un IMAO-A reversible, disponible como Manerix en comprimidos de 150 y 300 mg e indicado en depresión mayor. Al ser reversible, el riesgo de interacción con alimentos ricos en tiramina es notablemente menor.
Selegilina, rasagilina y safinamida son IMAO-B que se emplean en la enfermedad de Parkinson, no en depresión ni ansiedad. Sus nombres comerciales son Plurimen (selegilina), Azilect (rasagilina) y Xadago (safinamida).
Fenelzina no se considera disponible de forma habitual en España; solo sería accesible como medicamento extranjero mediante gestión con la AEMPS.
El escenario central es la depresión resistente o atípica, tras el fracaso de otras opciones, que es donde encaja la tranilcipromina. La moclobemida se emplea en depresión mayor y suele tolerarse mejor.
En ansiedad social y trastorno de pánico su uso es off-label y se reserva para pacientes que no han respondido a ISRS, IRSN o psicoterapia. La evidencia es más sólida en fobia social que en otros trastornos, y la decisión debe tomarla siempre un psiquiatra.
Interacciones con fármacos. Moclobemida está contraindicada con selegilina, bupropión, triptanes, petidina, tramadol, dextrometorfano y linezolid. Con IMAO irreversibles hay que evitar los simpaticomiméticos directos (fármacos para subir la tensión, broncodilatadores, gotas nasales) y la buspirona, que puede provocar un fuerte aumento de la presión arterial.
Combinar un IMAO con ISRS, IRSN, tricíclicos u otros serotoninérgicos puede producir síndrome serotoninérgico: agitación, fiebre, temblor, rigidez y taquicardia. Por eso, al cambiar de tratamiento hace falta un periodo de lavado: tras un IMAO irreversible se esperan unas dos semanas antes de iniciar otro antidepresivo, y más si el fármaco previo tiene vida media larga, como la fluoxetina. Conviene además avisar de la toma de IMAO en cualquier cirugía o anestesia!!!.
Interacciones con alimentos. Con tranilcipromina existe riesgo de crisis hipertensiva por tiramina. Hay que evitar quesos curados, embutidos, fermentados, salsa de soja, cerveza de barril, vísceras y carnes en mal estado. Con moclobemida el riesgo es bajo, pero se aconseja evitar cantidades excesivas de estos alimentos.
Signos de alarma: cefalea intensa y súbita, palpitaciones, sudoración, rigidez de nuca y náuseas. Requieren atención urgente.
Los más frecuentes son hipotensión ortostática y mareo, insomnio o agitación, sequedad de boca, aumento de peso, edema y disfunción sexual. Con moclobemida puede aparecer somnolencia o mareo, por lo que se recomienda precaución al conducir.
La tranilcipromina puede reducir el umbral convulsivo, así que se usa con cautela en epilepsia, y puede alterar la glucemia en diabéticos, con posible ajuste de insulina o antidiabéticos orales. Está contraindicada en el feocromocitoma y requiere especial cuidado en enfermedad cerebrovascular o cardiovascular grave. La moclobemida está contraindicada en estados confusionales agudos y no se recomienda en menores de edad.
Disponibilidad en España
| Principio activo | Nombre comercial | Uso | Estado |
| Tranilcipromina | Tranilcipromina Aristo | Depresión resistente | Comercializada |
| Moclobemida | Manerix 150 y 300 mg | Depresión mayor | Comercializada |
| Selegilina | Plurimen | Parkinson | Verificar |
| Rasagilina | Azilect | Parkinson | Verificar |
| Safinamida | Xadago | Parkinson | Verificar |
| Fenelzina | — | — | No comercializada |
Los IMAO son una herramienta útil pero de segunda opción por su margen de error estrecho en interacciones.
Este artículo es informativo y no sustituye el criterio clínico ni la ficha técnica oficial.