La incidencia y prevalencia del pseudohipoparatiroidismo (PHP) son extremadamente bajas, 1 de cada 150.000 personas, razón por la cual esta patología se clasifica médicamente como una enfermedad rara o huérfana.

Respecto a la distribución por tipos, el PHP tipo 1a, que incluye las características de la Osteodistrofia Hereditaria de Albright, se identifica como la forma más común de la enfermedad. A este le sigue en frecuencia el PHP tipo 1b, mientras que otras variantes como el PHP tipo 2 y el pseudopseudohipoparatiroidismo (PPHP) se consideran extremadamente raras, contando con muy pocos casos documentados en la literatura científica. La comunidad médica sospecha que existe un alto grado de infradiagnóstico.

El pseudohipoparatiroidismo tipo 1A es la forma clásica de esta condición y se produce debido a mutaciones en el gen GNAS1, lo que genera una deficiencia de la subunidad alfa de la proteína G (Gs-alfa). Esta deficiencia reduce la actividad de la señalización del AMP cíclico, provocando resistencia no solo a la PTH, sino también a otras hormonas como la TSH (provocando hipotiroidismo subclínico) y las gonadotropinas.

Los pacientes presentan un fenotipo físico distintivo conocido como Osteodistrofia Hereditaria de Albright (OHA), que incluye talla baja, obesidad, cara redonda, retraso en el desarrollo y braquidactilia (acortamiento de los huesos de las manos). Un hallazgo clínico patognomónico es el signo del hoyuelo del nudillo (o signo de Archibald), donde al cerrar el puño se observa una depresión en lugar de la prominencia del nudillo en el cuarto y quinto metacarpiano.

Desde una perspectiva bioquímica, el diagnóstico se establece mediante la tríada de hipocalcemia (calcio bajo), hiperfosfatemia (fósforo alto) y niveles elevados de PTH. La resistencia a la PTH en los túbulos renales impide la excreción adecuada de fósforo y bloquea la activación de la vitamina D, ya que la enzima 1-alfa-hidroxilasa no se activa, reduciendo los niveles de 1,25-dihidroxivitamina D (forma activa). Para evaluar la irritabilidad neuromuscular por hipocalcemia grave, se utilizan pruebas de cabecera como el signo de Chvostek (contracción facial al golpear el nervio facial) y el signo de Trousseau (espasmo carpopedal al inflar el manguito de presión arterial), siendo este último el más específico.

Es crucial diferenciar el PHP tipo 1A del pseudopseudohipoparatiroidismo (PPHP). En el PPHP, el paciente hereda la misma mutación del gen GNAS1 por vía paterna debido a la impronta genómica. Estos individuos presentan las características físicas de la Osteodistrofia de Albright, pero tienen niveles normales de calcio y PTH, ya que no presentan la resistencia hormonal renal. Por otro lado, el PHP tipo 1B muestra resistencia aislada a la PTH sin los rasgos físicos de la OHA, mientras que el PHP tipo 2 se caracteriza por una respuesta normal del AMP cíclico pero una excreción de fosfato deficiente tras la administración de PTH (prueba de Ellsworth-Howard).

El manejo clínico se basa en la suplementación con calcio oral y calcitriol (vitamina D activa). El objetivo del tratamiento es normalizar el calcio sérico y reducir los niveles excesivos de PTH. Sin embargo, los médicos deben vigilar estrechamente la hipercalciuria (exceso de calcio en orina) mediante la relación calcio/creatinina, ya que estos pacientes tienen un alto riesgo de desarrollar nefrocalcinosis y cálculos renales debido a que la resistencia renal impide que la PTH reabsorba el calcio adecuadamente. El uso de diuréticos tiazídicos puede ser necesario para mitigar este riesgo.

Las complicaciones crónicas de un tratamiento inadecuado incluyen la formación de cataratas por depósitos de calcio en el cristalino, calcificaciones en los ganglios basales del cerebro (visibles en tomografías) que pueden causar trastornos del movimiento como parkinsonismo o corea, y problemas dentales como la hipoplasia del esmalte y el retraso en la erupción de los dientes. La obesidad en estos niños es particularmente difícil de manejar, ya que se debe a una resistencia hipotalámica a la leptina, lo que afecta los mecanismos de saciedad. Finalmente, aunque la talla baja es común, no suele responder a la hormona de crecimiento, ya que es el resultado de una displasia esquelética intrínseca y el cierre prematuro de las placas de crecimiento.