Los gliconutrientes son un grupo de ocho azúcares esenciales que desempeñan un papel fundamental en la salud celular. A diferencia de la glucosa, que el cuerpo utiliza principalmente como fuente de energía, estos azúcares no son dulces y su función principal es facilitar la comunicación entre las células, regular el sistema inmunitario y proteger al organismo contra patógenos y toxinas.

Una de sus funciones más importantes es la regulación del sistema inmunitario, ya que ayudan a modular la respuesta inmunitaria, tanto si está suprimida como si está hiperactiva, como ocurre en las enfermedades autoinmunes. También son cruciales para el bloqueo de patógenos, pudiendo impedir que ciertas bacterias y virus se adhieran a las células y previniendo así infecciones. Un ejemplo bien conocido es la D-manosa, que ha demostrado ser eficaz contra las infecciones del tracto urinario (ITU).

Además, se encargan de la neutralización de lectinas. Las lectinas son proteínas presentes en muchos alimentos, especialmente en legumbres y granos, que pueden causar daño intestinal si no se cocinan adecuadamente. Los gliconutrientes pueden bloquear estos efectos negativos. Ofrecen también soporte neurológico y mitocondrial, ya que algunos de ellos son neuroprotectores, ayudan en la reparación de los nervios y apoyan la función mitocondrial, lo que puede traducirse en una mejora de los niveles de energía. Finalmente, son vitales para la salud de las mucosas, manteniendo la integridad de las barreras mucosas del cuerpo. Una reacción adversa a los hongos medicinales, que son ricos en gliconutrientes, podría indicar un colapso de la mucosa.

El cuerpo humano produce glucosa, por lo que los otros siete deben obtenerse a través de la dieta o de suplementos. Se necesitan en pequeñas cantidades; aproximadamente un cuarto de cucharadita al día es suficiente.

La D-Manosa se encuentra en arándanos, aloe vera, cartílago de pollo, yema de huevo y cáscaras de camarón, siendo conocida por su eficacia contra las ITU y su ayuda con las alergias. La Galactosa está presente en productos lácteos como el queso y el yogur, el calostro y algunas vísceras. La Xilosa se halla en la corteza de abedul (de donde se extrae el xilitol), la piel de pollo y el tejido conectivo, y es beneficiosa para la salud dental y la prevención de infecciones de oído. La Fucosa se puede encontrar en algas marinas como el wakame, hongos medicinales como el maitake y el reishi, y en animales que se alimentan de algas, como las ostras.

La N-acetilglucosamina está presente en las cáscaras de camarón, el cartílago de pollo y los hongos shiitake. La N-acetilgalactosamina se encuentra en el cartílago bovino y en el alga roja. Por último, el Ácido Siálico (N-acetilneuramínico) es esencial para la función cerebral y el sistema nervioso. Se ha observado que sus niveles son bajos en personas con enfermedades como Parkinson, esclerosis múltiple y Alzheimer. Su principal fuente es el cerebro animal, aunque también se encuentra en pequeñas cantidades en el hígado de pollo, las yemas de huevo y el alga wakame.

Es posible obtener todos los gliconutrientes a través de una combinación de alimentos. Algunos de ellos, como el cartílago de pollo, las cáscaras de camarón y los hongos medicinales, son fuentes de múltiples gliconutrientes. Para quienes buscan una opción más sencilla, existen suplementos, aunque muchos no contienen los ocho azúcares. Un suplemento mencionado como bastante completo es Ambrotose, que contiene todos excepto el ácido siálico. Una receta casera para obtener todos los gliconutrientes, aunque de sabor desagradable, incluye una mezcla de fenogreco, shiitake, kelp, proteína de suero, cartílago bovino y cáscara de psyllium.

Las personas que incorporan regularmente una gama completa de gliconutrientes en su dieta a menudo experimentan una regulación de los marcadores de autoinmunidad, una mayor resistencia a las enfermedades infecciosas y una notable mejora en los niveles de energía.