
El GHK-Cu es un péptido con alta afinidad por los iones de cobre. Actúa como una molécula de señalización que le indica a nuestras células que inicien procesos de reparación y regeneración de tejidos. Una de las observaciones más relevantes es su declive con la edad. En la juventud, nuestros niveles de GHK-Cu son elevados, lo que explica la rápida cicatrización, la firmeza de la piel y la vitalidad del cabello. Con el paso de los años, su concentración disminuye, contribuyendo a una reparación tisular más lenta, al adelgazamiento capilar y a la formación de arrugas.
La acción del GHK-Cu modula la expresión de miles de genes humanos, ayudando a devolver al genoma a un estado más saludable y funcional. Esta actividad a nivel genético se traduce en una serie de beneficios clínicos. Posee una potente acción antiinflamatoria y antienvejecimiento, ya que reduce marcadores inflamatorios clave y disminuye el estrés oxidativo. En el ámbito dermatológico, sus efectos en el rejuvenecimiento de la piel son notables, estimulando la producción de colágeno y elastina, proteínas esenciales para la estructura y firmeza cutánea. Esto se traduce en un aumento en la densidad y grosor de la piel, y una reducción de la laxitud y profundidad de las arrugas. Además, su papel en la cicatrización y remodelación tisular es fundamental, acelerando la reparación de los tejidos. También tiene un gran potencial en la estimulación del crecimiento capilar, al aumentar el tamaño de los folículos pilosos y mejorar el flujo sanguíneo en el cuero cabelludo.
La versatilidad del GHK-Cu permite su administración a través de diferentes vías. La aplicación tópica, en cremas y sueros, es la más común para fines cosméticos. La técnica de microneedling o microagujas aumenta drásticamente su absorción y potencia la remodelación del colágeno. La vía inyectable, ya sea subcutánea o por mesoterapia, está reservada para un uso clínico que permite abordar la reparación de tejidos a un nivel más profundo.
A pesar de ser una molécula endógena, su uso exógeno requiere supervisión médica para garantizar la seguridad del paciente. Su seguridad general es alta y es bien tolerado en dosis adecuadas. Sin embargo, hay una precaución clave: el equilibrio Cobre-Zinc. Este es un punto de vital importancia clínica, ya que un aporte exógeno elevado y prolongado de cobre podría alterar este delicado balance mineral.
En conclusión, el péptido GHK-Cu representa una de las opciones más potentes en el campo de la medicina regenerativa. Ofrece una alternativa natural para restaurar la producción de colágeno, acelerar la cicatrización y rejuvenecer los tejidos.