
La actividad gamma representa las oscilaciones de más alta frecuencia en el espectro del electroencefalograma, definida convencionalmente por encima de los 30 Hz. Históricamente subestimada debido a limitaciones en la fidelidad de los amplificadores de EEG, su análisis en el qEEG ha revelado su papel fundamental como el “ritmo de enlace” o binding rhythm del cerebro. Su función principal es la sincronización de ensambles neuronales distribuidos en distintas áreas corticales, un mecanismo indispensable para la integración de la información y la formación de una percepción consciente unificada.
En la práctica clínica, se suele diferenciar entre una gamma baja (Gamma 1), en el rango de 35-45 Hz, y una gamma alta (Gamma 2), que puede extenderse hasta 80-100 Hz, siendo esta última de mayor interés por su menor susceptibilidad a la contaminación por artefactos electromiográficos.
La interpretación clínica de la actividad gamma es inherentemente dual y depende de su dinámica temporal. No se trata de un marcador intrínsecamente beneficioso o perjudicial; la distinción entre un patrón fisiológico y uno patológico reside en su morfología y persistencia. La actividad gamma funcional o “saludable” se manifiesta en forma de ráfagas fásicas, breves e intermitentes, a menudo descritas como chirps o gorjeos. Este patrón no es tónico ni sostenido. Fisiológicamente, este gamma funcional se encuentra anidado dentro de ritmos de menor frecuencia, un fenómeno conocido como acoplamiento de fase-amplitud. La fase de una onda lenta, como Theta o Alfa, modula la amplitud de la ráfaga gamma. El acoplamiento Theta-Gamma es crucial para funciones ejecutivas y de memoria, donde aproximadamente siete ráfagas de gamma pueden anidar en un ciclo de Theta, lo que se correlaciona con la capacidad de la memoria de trabajo. Por su parte, el acoplamiento Alfa-Gamma es predominante en áreas sensoriales. Este mecanismo de anidación jerárquica asegura que la sincronización de alta frecuencia se produzca únicamente durante ventanas temporales funcionales y precisas.
Por el contrario, la actividad gamma patológica se caracteriza por ser persistente, tónica y de alta amplitud. Este patrón sugiere una rigidez en las redes neuronales, que se quedan “bloqueadas” en un estado hipersincrónico e incapaces de desformarse o desincronizarse. Clínicamente, este gamma tónico es un biomarcador de disfunción neuronal. Se observa de forma característica en focos epilépticos, donde precede a la actividad convulsiva. Asimismo, se asocia con la rigidez motora en la Enfermedad de Parkinson, y se ha implicado en la fisiopatología de la Enfermedad de Alzheimer, la esquizofrenia, el tinnitus, el dolor crónico y diversos trastornos del movimiento. También se postula su implicación en los síndromes de deficiencia de recompensa, como el trastorno obsesivo-compulsivo, la depresión mayor y los trastornos de la conducta alimentaria.
El principio subyacente es que la organización rítmica cerebral es jerárquica. Los potenciales corticales lentos (SCP), cercanos a la corriente continua (DC), forman el nido base para el estado de conciencia. El acoplamiento de los SCP con la actividad gamma es fundamental para la vigilia consciente; su desacoplamiento, como se monitoriza en anestesiología mediante el índice biespectral, induce la pérdida de la conciencia. Por tanto, desde una perspectiva de neurofisiología clínica, el objetivo del entrenamiento con neurofeedback no es un aumento indiscriminado de la potencia de gamma.
El objetivo terapéutico es, en cambio, la normalización de su dinámica: entrenar al cerebro para que genere ráfagas de gamma fásicas y anidadas, inhibiendo la producción de gamma tónico y persistente. En resumen, al evaluar el qEEG, el clínico no debe centrarse únicamente en la potencia absoluta de la banda gamma, sino que debe analizar críticamente su comportamiento dinámico. La salud y la eficiencia computacional del cerebro residen en la capacidad de generar estos “gorjeos” rítmicos y anidados, mientras que la persistencia de esta alta frecuencia es un claro indicador de disfunción neuronal.