El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es considerado una condición metabólica compleja que involucra múltiples sistemas del organismo, principalmente el neurológico, el gastrointestinal y el inmunológico. En este contexto, el estudio cuantitativo de ácidos orgánicos en orina ofrece una ventana al metabolismo interno del individuo.

Este análisis permite identificar desequilibrios en áreas críticas como la producción de energía, el metabolismo de neurotransmisores, la disbiosis intestinal y las necesidades nutricionales individuales, aspectos de suma importancia en los niños con autismo.

Diversos estudios han encontrado diferencias significativas en los perfiles de ácidos orgánicos entre niños con TEA y controles neurotípicos.

Las alteraciones en los ácidos orgánicos en personas con autismo se relacionan con varios factores interconectados, principalmente la disbiosis de la microbiota intestinal y disfunciones metabólicas sistémicas. Los hallazgos de un perfil alterado suelen agruparse en las siguientes áreas clave.

Es común encontrar niveles elevados de compuestos producidos por ciertas especies de la bacteria Clostridia.

  • Ácido 3-(3-hidroxifenil)-3-hidroxipropiónico (HPHPA): Este metabolito, frecuentemente elevado, es un potente neurotóxico que puede interferir con neurotransmisores cerebrales como la dopamina, exacerbando comportamientos como la irritabilidad, la agresividad y las conductas repetitivas.
  • p-cresol, Ácido 4-hidroxibenzoico y Ácido 4-hidroxifenilacético: Estos son otros metabolitos fenólicos derivados de la actividad bacteriana que se encuentran frecuentemente elevados. El p-Cresol es conocido por su toxicidad y su capacidad para atravesar la barrera hematoencefálica, afectando potencialmente la función cerebral.

Otros marcadores de disbiosis:

  • Ácido propiónico: Aunque es un producto normal de la fermentación, en exceso se ha relacionado con la inducción de comportamientos similares al autismo en modelos animales.
  • Ácido hipúrico: Niveles anormales pueden indicar una alteración en la capacidad del hígado para la detoxificación.

Sobrecrecimiento de levaduras y hongos

El sobrecrecimiento de levaduras, principalmente del género Candida, y otros hongos como Aspergillus, es otro hallazgo frecuente.

  • Ácido tartárico: Subproducto metabólico exclusivo de las levaduras. Su presencia elevada es un fuerte indicador de sobrecreimiento fúngico y puede causar fatiga y dolor muscular al interferir en el ciclo de Krebs, la principal vía de producción de energía.
  • Arabinosa: Un azúcar que puede encontrarse elevado y que se asocia con la proliferación de candida.
  • Oxalatos: Niveles elevados de ácido oxálico pueden provenir de la dieta, del metabolismo humano o de la presencia de hongos. Los oxalatos pueden causar daño celular y se han observado en mayores concentraciones en la orina de niños con autismo.

Disfunción mitocondrial y estrés oxidativo

  • Anomalías en el ciclo de Krebs: Se pueden observar niveles anormales de intermediarios clave como el ácido cítrico, isocítrico y 2-oxoglutárico. Estos desequilibrios indican un bloqueo o una ineficiencia en la principal “central energética” de la célula.
  • Marcadores del metabolismo de ácidos grasos: Niveles elevados de ácido adípico y subérico pueden señalar problemas en la beta-oxidación de los ácidos grasos, una vía crucial para la producción de energía, y pueden sugerir una deficiencia de cofactores como la carnitina o la vitamina B2.
  • Marcadores de estrés oxidativo: El análisis puede revelar un aumento de metabolitos que indican daño celular por radicales libres, lo cual es relevante ya que el cerebro es particularmente vulnerable al daño oxidativo. Esto se alinea con hallazgos de una capacidad de metilación deteriorada (niveles bajos de glutatión) en niños con TEA.

Neurotransmisores y deficiencias nutricionales

El test puede ofrecer una visión indirecta del metabolismo de neurotransmisores y señalar la necesidad de cofactores nutricionales específicos. La acumulación de ciertos ácidos orgánicos puede indicar una deficiencia funcional de vitaminas y minerales esenciales, como las vitaminas del grupo B, la biotina o la Coenzima Q10, que actúan como cofactores para las enzimas metabólicas.

 

El análisis de ácidos orgánicos en orina es una herramienta funcional que ofrece un panorama del estado metabólico y la actividad de la microbiota intestinal. Aunque no diagnostica el TEA, sus hallazgos son clínicamente cruciales porque permiten guiar intervenciones biomédicas personalizadas. La identificación de desequilibrios específicos puede orientar tratamientos como cambios en la dieta, el uso de suplementos (vitaminas, carnitina, CoQ10), probióticos o terapias antimicrobianas para corregir la disbiosis.