Incidencia y Epidemiología

La TB infantil sigue siendo una “epidemia oculta”.

  • Carga Global: Se estima que los niños (<15 años) representan el 11% de todos los casos de TB a nivel mundial (aprox. 1.25 millones de niños enferman cada año).
  • Mortalidad: Cerca de 200,000 niños mueren al año por TB; el 80% de estas muertes ocurre en menores de 5 años, y la gran mayoría son niños que nunca fueron diagnosticados o iniciaron tratamiento.
  • En niños, la TB suele ser paucibacilar (baja carga bacteriana), lo que dificulta que las pruebas tradicionales (baciloscopia/microscopía) detecten la bacteria.

Innovaciones en Técnicas Diagnósticas 

El mayor avance reciente es el alejamiento de las muestras invasivas (como el aspirado gástrico) hacia métodos no invasivos.

  • Pruebas Moleculares Rápidas (Xpert MTB/RIF Ultra):
    • Es ahora el estándar de oro inicial. El cartucho “Ultra” tiene un límite de detección mucho más bajo que el Xpert convencional, ideal para muestras paucibacilares infantiles.
  • Diagnóstico en Heces:
    • La OMS ahora recomienda el uso de muestras de heces para procesar con Xpert Ultra. Los niños degluten el esputo, y el ADN de M. tuberculosis sobrevive al tracto digestivo. Esto evita el trauma del aspirado gástrico o la inducción de esputo.
  • Urine Lipoarabinomanano:
    • Una prueba en tira (similar a un test de embarazo) que detecta un antígeno en la orina. Aunque su sensibilidad es limitada, es vital en niños con VIH o desnutrición grave, donde la TB suele estar diseminada.
  • Sistemas de Puntuación Clínica:
    • Dado que confirmar la bacteria es difícil en niños (solo se logra en el 15-30% de los casos), la OMS ha validado nuevos algoritmos basados en síntomas, nutrición y radiología para iniciar tratamiento incluso si la bacteriología es negativa.

Avances en Imagenología: POCUS

  • Ecografía en el punto de atención (POCUS): Se está utilizando el protocolo FASH (Focused Assessment with Sonography for HIV/TB) para detectar:
    • Linfadenopatías abdominales (ganglios aumentados).
    • Derrame pericárdico o pleural.
    • Microabscesos en bazo o hígado (signo de TB miliar).
    • No hay radiación, es repetible y se puede hacer a la cabecera del paciente.

Nuevos Hallazgos en el Espectro de la Enfermedad

Ya no se ve la TB solo como “Latente” o “Activa”. Ahora se reconoce un espectro:

TB Incipiente: El niño no tiene síntomas, la placa es normal, pero las pruebas moleculares empiezan a ser positivas.

TB Subclínica: Hay lesiones en pulmón detectables por imagen, pero el niño aún no presenta la tríada clásica (tos, fiebre, pérdida de peso). La detección temprana en contactos permite tratar al niño antes de que el daño pulmonar sea irreversible.

 

 Actualización en Protocolos de Tratamiento

Este es el cambio más radical en los últimos 2 años basado en el estudio SHINE:

  • Tratamiento de 4 meses (en lugar de 6):
    • Para niños con TB no severa (confinada a un lóbulo, sin cavitaciones, sin afectación de vía aérea importante y sin TB extrapulmonar grave).
    • Esquema: 2 meses (HRZ-E) + 2 meses (HR).
    • Mayor adherencia y menor toxicidad.
  • Nuevas Formulaciones:
    • Existen tabletas dispersables (se disuelven en agua) con sabor a frutas que contienen las dosis fijas combinadas. Esto ha revolucionado el tratamiento en comparación con las tabletas de adultos que debían triturarse de forma imprecisa.

 Prevención: El Tratamiento Preventivo de la TB

Se ha pasado de solo usar Isoniazida (6-9 meses) a regímenes mucho más cortos y seguros:

  • 3HP: Isoniazida + Rifapentina (una vez por semana, solo 12 dosis).
  • 3HR: Isoniazida + Rifampicina (diario por 3 meses).
  • 1HP: Isoniazida + Rifapentina (diario por 1 mes) – actualmente en estudio.

Complicaciones y Secuelas a Largo Plazo

  • Enfermedad Pulmonar Post-TB: Se ha descubierto que, incluso curados, muchos niños quedan con bronquiectasias o disminución de la capacidad pulmonar. Se recomienda seguimiento espirométrico en adolescentes recuperados.
  • Resistencia (TB-DR): La TB multirresistente en niños es un reto creciente. El hallazgo clave es que el niño suele tener la misma cepa que el adulto fuente; por tanto, el tratamiento del niño debe guiarse por el antibiograma del adulto si el del niño no está disponible.